BIENVENIDOS

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Mi nombre es Roxy

Buenas tardes mis pequeños vampiros del crepúsculo.

Desde que tenia 8 años me han fascinado los VAMPIROS , su belleza(no siempre), su sensualidad, su oscuridad, si como yo alguna vez os sentis aislados, contrariados e incomprendidos, porfavor no dudeis en acudir aqui.

Siempre seré fiel a mis ideales, creencias(aunque para algunas personas sean irreales), y fantasias, asi que si compartimos opiniones, unidos a mi clan...

Siempre vuestra:

Princess of dark

jueves, 23 de junio de 2011

CAPITULO 5

Hola mis bellos vampiros del crepúsculo. Aqui os dejo la continuación de Recuerdos de un vampiro.

Espero que no os defraude!!




CAPITULO 5

Aquello me llegó como un puñetazo en el estómago. ¿Como podía haber pensado que ella confiaría en mi? ¡Soy un vampiro por dios! Destilo peligro por todos los poros de mi cuerpo, en realidad no sé porque ella se quedó hablando conmigo, pero en aquel momento dejó las cosas muy claras. De pronto sentí nauseas. El desayuno… estúpida comida de humanos…con la sangre jamás entran nauseas.
Empecé a notar como mi mente se desvanecía. Notaba como mis músculos perdían parte de su fuerza, como empezaba a sentirme muy débil. Caí de rodillas.
Alex corrió hacia mí, ignorando toda palabra mencionada anteriormente. Podía ver su precioso rostro, estaba realmente asustada.
Y entonces sucedió.
Cuando sus dedos tocaron mi cara para asegurarse de que estaba bien, saltó una pequeña chispa que inundó cada molécula de mi ser. Jamás llegué a tener un escalofrío comparable a aquel. Recorrió cada infinitesimal fibra de mi cuerpo, llegando a cada nervio, cada musculo, cada órgano. Mi piel empezó a arder. Solamente existíamos ella y yo. Aquella chispa de electricidad, continuó su camino y salió por donde Alex estaba tocándome. Adentrándose en su ser. Pude ver la expresión de su cara. Notaba como su piel iba erizándose por momentos, como ella también iba perdiendo fuerza, para quedar sentada junto a mí en el suelo.
-¿Señorito William?-La secretaria estaba de pie, a escasos metros de nosotros, mirándonos con expresión enfadada.-Aquí tengo el libro que buscaba-.¡Que oportuna era la gente en aquel pueblo…!
-Si…gracias. Lo siento la verdad es que no me encuentro muy bien-. Cuando giré el rostro para encontrarme con la mirada de Alex, ella ya no estaba. La busqué con la mirada por la habitación. Para contemplar como la puerta de la biblioteca se cerraba de un golpe.
¿Por qué? ¿Porque se había ido? ¿Qué acababa de pasar? Estaba totalmente confundido, como no lo he vuelto a estar jamás.
Me levanté del suelo, y sonreí malamente a la secretaria. ¡Oh! ¡Tenía el libro! Por lo menos algo en aquel día estaba saliendo como yo quería… No pude más que poner cara de entusiasmo, y preguntarle cuanto dinero le tenía que dar. Ella me dijo que nada, que aquellos libros llevaban allí siglos, y que ya nadie los leía. Antes de salir por la puerta todavía dándole las gracias por el libro, vi que Alex se había dejado el suyo. Lo cogí y salí. Pero en lo único que pensaba era en llegar a casa y así poder calmarme un poco. Quizá destrozar alguna habitación. Había tantas en aquella casa que daba igual…
No podía concentrarme en la carretera. Los recuerdos inundaban mi mente. Solo pensar en aquel primer contacto hacía que mi pálida piel se erizase. Un sudor frío atravesaba mi columna vertebral. Tenía las palmas de las manos húmedas, y aferraban el volante con tanta fuerza, que pensé que se iba a partir. Todavía podía sentir réplicas de esa electricidad.
Llegué a la casa a duras penas. Estaba exhausto, lo único que necesitaba era dormir un poco. Todavía eran las 7 de la tarde, así que puse el despertador a las 11 en punto. Aquel día necesitaba alimentarme. El sobreesfuerzo de aquella interminable tarde me estaba pasando factura.
Caí muerto sobre la cama, (nunca mejor dicho), pero por suerte no tuve sueños.
Cuando el despertador sonó, me incorporé de un salto. Tenía que salir cuanto antes para beber un poco de sangre. Ya que no podía ir a casa de Alexandra sin alimentarme…pero… ¿que? ¿Es que me estaba volviendo loco? Tenía que alimentarme para así poder pasar unas cuantas horas leyendo aquel dichoso libro, no para babear por una humana. En aquel momento decidí que lo mejor era un poco de aire nocturno. Me sentaría bien.
Salí al aire libre y respiré hondo. Si, mucho mejor. Ahora ya podía pensar con claridad. Decidí ir al bosque, ya que no quería desangrar a ningún pobre humano.
Me acerqué a la linde del bosque, olí el aire en busca de algún indicio de caza. Comprobé que por allí habían pasado algunos ciervos, y algún perro. Me adentré en la oscura maleza. Aunque bueno…yo veía perfectamente.
Mi cuerpo se rindió totalmente a la caza. Encontré un par de ciervos hembra y no pude más que dejar sus cuerpos sin gota alguna de sangre. El resto serviría de alimento para los carroñeros.
Me encontraba totalmente saciado, así que volví hacia la casa. Pero no conseguí llegar más que a mitad de camino. Porque para mi gran sorpresa y consternación, caí de bruces al suelo, presa de una sensación que pocas veces había sentido. Era el miedo, mezclado con decepción, ira y autocompasión. Pero era miedo. ¿Porqué demonios tenía miedo yo, si yo era lo que más miedo daba de por los alrededores?.
Empecé a analizar aquella sensación. No era un miedo que proviniese de mi corazón, sino que avanzaba hacia el. Eso solo podía significar que ese miedo pertenecía a alguien, pero no a mí. Pero por allí no había nadie. Antes de empezar a cazar había sondeado la zona con mi mente, en busca de humanos. Pero no había absolutamente nadie. ¿Sería de algún animal?  
El miedo empezó a incrementarse. No podía controlarlo, dado que no me pertenecía. Empecé a escuchar una voz. Más bien un pensamiento.
-Viene a por mi, viene a por mi, viene a por mi…-
¡¡¡Dios mío!!! ¡¡¡Era Alex!!!
Si, era su voz, jamás la olvidaría por nada en este mundo. Entonces comprendí que pasaba. Podía oír pequeños fragmentos de lo que pensaba. Aquel contacto, no se como, había creado un vínculo entre nosotros.  Y ahora tenía que ir corriendo y salvarla de lo que la estaba persiguiendo.
Corrí tan rápido como nunca me había creído capaz. En lo único que podía pensar era en que no le pasase nada malo a Alex. Ella tenía que estar bien.
Empecé a oír un nombre. Brian.
Mi alma comenzó a arder, sumida en grandes lenguas de ira, que intentaban desgarrar la superficie. Mis ojos amenazaban en sus pupilas la palabra muerte.
Llegué justo a tiempo para ver como Brian aparcaba su Mercedes juntó a la entrada. Salía del coche hecho una furia y se dirigía hacia la puerta. Pegó tres puñetazos a la puerta gritando.
-¡¡ALEX!! SE QUE ESTÁS AHÍ, ABREME LA PUERTA AHORA MISMO-. Volvió a golpear de nuevo. Podía oír la entrecortada respiración de Alexandra dentro de la casa. Sentía como sus lágrimas caían apresuradamente por su rostro. Esta vez habló Alex.
-¡VETE! No quiero verte. Vete de mi casa o llamo a la policía-. Escuche como Alex se dirigía a la cocina y cogía el cuchillo más grande que tenía y lo guardó debajo de un cojín del sofá.
¡Que lista era esta chica! No podía abrirle la puerta con el cuchillo en la mano, porque él se lo quitaría, pero si las cosas se ponían feas en el salón… no pude evitar sonreír. Quizá no necesitaría de mis servicios.
-Alex, por favor déjame entrar. Solo quiero hablar contigo-. Está vez la voz de Brian era calmada. Susurrante.- anda chica, que no te voy a hacer nada-. De verdad que vulgar era aquella insignificante criatura.
-Esta bien te dejaré entrar, pero solo si piensas calmarte-.
Alex quitó el cerrojo de la puerta. Entonces él entró y se dirigió directamente al salón. Ella le siguió. Cuando llegó, él la miraba fijamente con rabia amarga en los ojos.
-Así que te olvidaste. Por enésima vez. -. Se refería a aquella tarde, que Alex no había acudido a la cita.
-Bueno…Es que me quedé leyendo más rato del que pensaba…Se me pasaron las horas…y…-. Le temblaba la voz.
-Ya. ¡Tú y tus estúpidos libros! Porque no empiezas a vivir más en el mundo real, y no en tu puñetero mundo de fantasía-. Las palabras de Brian hacían estremecer a Alex, y no hacían más que añadir cólera a la lista de mis sentimientos hacia él.
-Mis estúpidos libros de fantasía, como tu los llamas, son la forma que tengo de ser feliz. Ya que en el mundo real no soy nada para nadie.-
-Ah claro. Pobrecita Alex, huérfana de padre y madre, saliendo adelante solita, sin ayuda de nadie, solo, claro está, de la herencia de su familia…-. Yo iba a matarlo en aquel mismo instante, se merecía una muerte lenta y dolorosa. Pero Alex me interrumpió los pensamientos con un grito de rabia.
- ¡¡¡NI SE TE OCURRA MENCIONAR A MIS PADRES!!! TU NO SABES NADA SOBRE MI ASÍ QUE LARGATE DE AQUÍ AHORA MISMO.- Menudo chorro de voz tenía.
Sentí como la ira de Brian se convertía en euforia sádica. Pude sentir el estremecimiento del cuerpo de Alexandra al ver la sonrisa de cazador de Brian
-No Alex, yo no me voy a ningún sitio. Voy a divertirme un rato, gracias a ti preciosa. Ya hemos salido unas cuantas veces, y todavía no he recibido nada a cambio de las veces que te he invitado a todo, y las cosas que te he comprado.-
-¿Te refieres a todas esas baratijas?-. Alex tenía metido el miedo en la columna. Estaba cerca del cojín, pero no podía arriesgarse, tenía que distraerlo de alguna manera.
-¿Baratijas? Tú deliras chica. Solo el anillo vale más que tu casa.-  Iba acercándosele poco a poco. Mirándole fijamente a los ojos. Alex acabó acorralada en la pared. Temblaba de miedo.
En lo único que podía pensar Era en que tenía que hacer algo. Si, pero sin que me cogiese más miedo todavía. Así que no podía hacerle mucho daño. La estridente voz de Brian seguía sonando.
-Me das pena Alex. Mi hermana me decía que eras un bicho raro. Pero estando tan buena como estás, bueno, no quise creerle. Me dijo que te hiciese daño, me decía que como si te mataba, que a la gente le daría igual. No eres nada Alex, eres una estúpida niñata que sueña con vampiros.-  No podía esperar más. Tenía que intervenir. Brian tenía cogida del pelo a Alex, quién intentaba no gritar para no darle ese placer.
-Tu hermana es una zorra-. Alex escupió las palabras, atragantándose con sus propias lágrimas.
Ocurrió todo muy rápido. Irrumpí de golpe en la habitación, Brian soltó a Alex del susto, y se quedó con cara de sorpresa, hasta que le di un puñetazo en el estómago, que hizo que literalmente volase por la habitación. Se quedó fuera de juego en cuestión de unos segundos.
Me di la vuelta para encarar a Alexandra. Quién me miraba desde unos ojos enrojecidos a causa de las lágrimas. Tenía una expresión seria, pero tranquila. Me observaba atentamente, como intentado creer que era real. Que yo la había salvado.
De pronto algo me empezó a empujar fuera de la habitación, fuera de la casa. ¡Mierda! No me habían invitado, nunca supe porque aquella casa me dejó entrar sin ser invitado. Pero justo antes de salir disparado de espaldas hacia el jardín solté el libro de Alex en la entrada. Aquella era mi excusa.

Espero haber saciado vuestra sed y que esta noche de San Juan sea tan especial para vosotros como lo está siendo para mi.

Un mordisco salvaje!!!

Princess of Dark

6 comentarios:

Dulce Cautiva dijo...

¿Que quieres que te diga chica?. Me encanta, sobre todo el poder leer una historia desde el punto de vista de un hombre, bueno, quiero decir de un vampiro. Es muy gratificante y diferente a lo k normalmente una suele leer y por ello disfruto mucho con la lectura.

Aparte, la historia en sí es muy buena y engancha y me deja con ganas de más y odiando a Brian, jajaaj.

Un saludo hermosa y no te olvides pasar a votar por la continuación k más t guste del reto, tejiendo un cuento.

Saludos y besos, muak!!!

Mari dijo...

hola Princess me alegra k te haya gustado mi reto para dulce y gracias por invitarme a tu casita, poco a poco me ire poniendo al dia,pero no se si te podre comentar, siempre ya que me cuesta mucho dejar un comentario en las entradas
buen fin de semana

Bianca dijo...

Muy bueno Itzi!!! sigue trabajando así,seguro que te seguimos leyendo.

Un beso Bianca.

Arwen dijo...

Ufff este relato crea adicción...estoy deseando que publiques más...que misterio...como habrá podido entrar sin ser invitado?...besitos eternoss

narrador dijo...

"Principe William al rescate!" XD
Mientras leo, a parte de ser malo, sopeso las posibilidades de la historia. Es acaso Bella (y Bestia), perdón, Alex, un ser sobrenatural? William la llamó Ninfa. Aunque teniendo encuenta el enchochamiento que tiene el vampiro, de serlo, seria un ser seductor; pero debe de ser un ser que solo afecta a los vampiros, dado que los del pueblo la odian o, al menos, la ignoran. Por cierto, muy Sookie seria eso ^^.
Me ha echo gracia que llames "secretaria" a la Bibliotecaria. Pensé que era un error, pero es que lo repites dos veces. Tambien es raro que William pregunte cuanto le debe. ¿los libros de la biblioteca no se prestan gratis? Y bueno, imagino que William tendrá su carnet de socio (los detalles burocraticos me los salto porque es lo convencional).
La historia se esta adentrando en unos derroteros que, de nuevo, no pude preveer. ¿será la conversión de alex en vampiro el plato fuerte de la historia? Espero que haya algo más...

siria dijo...

Me encanto...me super encanto....estuvo genial el capitulo...no puedo esperar para leer el otro capitulo...se esta poniendo super interesante...seguire leyendoo...Besitos, Siria :)